domingo, 21 de agosto de 2011

SUPER 8: CORTAR Y PEGAR


















Quien piense que lo de cortar y pegar es cosa exclusiva de la redacción de textos por ordenador tendrá ocasión de desengañarse sin más que asistir a un pase de "Super 8", producto de J.J. Abrahams (artífice de pestiños para TV como "Fringe" o "Lost"), cuyo principal rasgo es la carecencia de una sola idea original. Durante unas dos horas, el amigo Abrahams se limita a pasar por la licuadora Moulinex a ET, Cloverfield ("Monstruoso", por estas latitudes), Los Goonies y "Signals" y le sale esto, una nadería construida sobre el plagio de ideas ajenas. El chasco es más morrocotudo desde el momento en que el film había sido encumbrado por la crítica a la categoría de hallazgo cinematográfico del año. Pues va a ser que no. De hecho, lo mejor del metraje aparece en los títulos de crédito, cuando se nos muestra la peliculilla en super 8 (de ahí el título) que la chavalada protagonista se proponía filmar cuando se arma la de San Quintín, con lo que todo queda ya dicho.

Abrahams, vil oportunista a la caza de un taquillazo, pretende jugar con la nostalgia de quiénes cuando chavales disfrutaron de las películas que ahora plagia. Pero para esa haría falta un oficio del que este mercenario de lo audiovisual, patentemente, carece. Así que de "súper", nada. Resta el 8, número mínimo de veces en que el espectador renegará del engendro al abandonar la sala de proyección

viernes, 8 de julio de 2011

X-MEN PRIMERA GENERACIÓN: APLAUSO PARA SUPERHÉROES PRIMERIZOS


















Los, en general, desastrosos resultados de la adaptación de superheroes al celuloide hallan excepción en dos sagas, la de Spiderman, a cargo de Sam Raimi, y los X-Men, que si ya en sus anteriores entregas rayaban a altura no desdeñable, alcanzan en esta última el rango de film con mayúsculas. La conjugación de talento en la dirección (de la que Mathew Vaughn ya había dado sobrada muestra anterior en la soberbia Kick Ass), inteligencia en el guión y medios acordes con los fines visuales propuestos da lugar a un producto notable, que satisfará, sin duda, tanto a los viejos fans de los personajes como al cinéfilo que se acerca a la sala de proyección esperando, al margen de la temática manejada, ser tratado como una criatura pensante con sentido crítico.

Aplauso, pues, para los jóvenes X-Men y que la saga continúe más pronto que tarde.

miércoles, 6 de julio de 2011

THOR: MARVEL SE ASOCIA A SHAKESPEARE


















Tras larga pausa, aquí estamos de nuevo, amigos. Y dado que, luego de innumerables vaivenes, que serían difíciles de contar, los dioses nos han permitido continuar en el empeño, comencemos por uno de ellos, el bueno de Thor.

La idea de poner a Kenneth Bragagh a adaptar a la gran pantalla uno de los pesos pesados del universo Marvel de superhéroes resultaba, como mínimo, chocante. Bragagh, especialista en adaptaciones de Shakesperare, había hecho ya su incursión en el género fantástico dando forma fílmica, hace unos años, al Frankenstein de Mary Shelley, de forma nada desdeñable. Ahora bien, sobre el invento pesaba la sombra de lo sucedido con el Hulk de Ang Lee, es decir, crear un producto que, por querer contentar a todos, terminaba por no contentar a nadie: ni a los que acudían al cine a ver un gran espectáculo de acción ni a quiénes pretendían visionar un ejercicio de cine "serio". Y, sin embargo, el resultado final mantiene un loable equilibrio entre ambos extremos. Thor es cine de acción ligero y bien facturado que no renuncia, sin embargo, a patentes resonancias shakesperianas, que dan más peso al conjunto. Aprobado, pues, para la película del dios nórdico, a quien, sin embargo, cabe esperar más desatado en la futura, y esperada, "The Avengers".

domingo, 10 de abril de 2011

INVASIÓN A LA TIERRA: EXCRECENCIA ALIENÍGENA


















Tras cruzar porrones de años luz, unos alienígenas llegan a La Tierra con el propósito de invadirla. Así que aquí se plantan, aterrizan y ¿qué sale de las astronaves? Voila, unos tipos con ametralladoras que se dedican al tiro al blanco por Los Angeles. Y por si esta idea profundamente subnormal no fuera bastante, le sigue dos horas de metraje engordado a base de conatos de escenas lacrimógenas (del tipo papá, no te mueras) y de dramas existenciales de los protas (del tipo he dejado morir a mis muchachos). En suma, que quien entre a la sala esperando ver lo que legítimamente podría aguardar, es decir, un buen espectáculo visual montado sobre una trama que no insulte la inteligencia , va de lado. Las "batallas" contra los aliens son meros tiroteos, aderezados con los consabidos infogramas, y, con todo, son lo mejor de una historia pueril, estúpida y primaria.

Pero lo peor de todo es el añadido al título de este engendro: "Battle Los Angeles", que hace augurar nuevas entregas con cargo a otras tantas batallas urbanas, en plan gira mundial. Urge, pues, una recogida de firmas para que el próximo film se ambiente en Bahamas o algo por el estilo, a ver si de tal modo el equipo de rodaje, cautivado por el paradisíaco entorno, se dedica a ir a la playa y se olvida de filmar chorradas como esta, indigna de una sola línea más.

sábado, 2 de abril de 2011

ENCONTRARÁS DRAGONES: CARTAS MARCADAS


















"Encontrarás dragones", el retrato hagiográfico del fundador del Opus Dei filmado, por su encargo, por Roland Joffe es exactamente lo que se ha querido que sea: una historia a mayor gloria de su protagonista filmada con corrección formal. El desarrollo de la trama es, naturalmente, esclavo de tal propósito y en ello, en realidad, estriba el lastre esencial de la cinta, que pierde eficacia por su excesida dedicación a la causa. Por eso, los ya adeptos abandonarán la sala perfectamente complacidos, pero parece harto dudoso que el resto se sienta tentado a cambiar de bando por su influjo. "Encontrarás dragones" juega, en suma, con las cartas marcadas, muy marcadas, desde el primer fotograma. Así que cuando, a su fin, los buenos ganan la mano por goleada cunde la impresión de que, por ser un resultado cantado, la cosa no reviste mérito reseñalable y que han podido quedar por ver algunas cartas bajo la mesa.

domingo, 13 de marzo de 2011

TORRENTE 4: FILÓN AGOTADO



















El cine no sólo es cuestión de gustos. Aborrecer la propaganda bolchevique no equivale a condenar "El Acorazado Potemkin" al cubo de la basura. Y por eso, por encima de filias y de fobias, la primera entrega de "Torrente" debe catalogarse entre lo más brilante, creativamente, parido por el cine español en las últimas décadas. Un sólo hombre (Segura) idea un personaje y un universo sobre el inclemente pisotón al buen gusto y la corrección política e invita al espectador a desternillarse en la oscuridad de la sala de lo que fuera de ella le toca denostar. La chispa y la imaginación de la primera película, que roza lo genial, se desinfla, sin embargo, poco a poco en las siguientes entregas hasta llegar a este cuarto capítulo, que marca ya la definitiva decadencia de una saga que sólo sobrevive gracias a la enésima repetición de gags más que recocinados. Pero si algo lastra el film hasta hacerlo naufragar es el lugarteniente de Segura, que, acompañado de tres actores geniales en las películas previas: Javier Cámara, Gabino Diego y Javier Gutiérrez (de lejos, lo mejor de la tercera), ha preferido hacerse aquí acompañar de "Paquirrín", que pone al guinda al cansino desfile de cameos que agotan casi todo el metraje luciendo oligofrenia a discrección.

Todo ello, naturalmente, sin perjuicio de una recaudación record que augura, y casi asegura, una quinta entrega que quienes disfrutamos como enanos viendo nacer al personaje no nos atrevemos siquiera a imaginar.

martes, 8 de marzo de 2011

CISNE NEGRO: CABRA LOCA



















Quien pase por taquilla a visionar "Cisne Negro" tiene garantizado el disfrute de un producto formalmente impecable, cuya secuencia inicial anticipa la posterior subida a los altares del cine mejor filmado. ¿Cómo que sólo "formalmente"?, se preguntará el avispado lector. Pues porque la historia que el talentoso Darren Aronofsky nos cuenta en imágenes no está a la misma altura. Y es que lo aquí se narra no es, en realidad, la historia de un cisne negro, sino de una cabra loca, de una personalidad neurasténica (que haría las delicias de cualquier psicoanalista freudiano: madre soltera sobreprotectora, pánico al sexo y demás panoplia) que sucumbe a un entorno de lucha casi selvática por el éxito. La película es la secuencia de su descenso a los infiernos. Y es lo cierto que éste se describe con notable brillantez hasta la mitad del film, porque, a partir de ahí, la cosa se pasa de frenada y rebasa con creces la línea que separa la ficción de la farsa. El recurso de mezclar realidad con fabulación histérica termina hastiando. En nada sorprendería, llegado un momento, la aparición del mismísimo Freddy Krueger en pantalla. El cisne perece, pues, a la postre, vítima del exceso y el espectador comienza a pensar si la segunda parte del film no será otra cosa que el "viaje" que la Portman se pega a lomos del "trippin" endosado por su corruptora compañera de fatigas.

A "Cisne Negro" le falta la pureza narrativa y la continencia de la anterior obra de Aronofsky, "The Wrestler" (esta sí, una obra mayor) y le sobra efectismo, tremendismo y sobreactuación. El Director ha trabajado aquí a destajo para impresionar al personal. Y se ha pasado. Ese es el talón de Aquiles de un film que culmina claramente sobrerevolucionado. Lo que no significa que deje de ser éste un producto notable, de visionado altamente recomendable. Aunque, cuidado, no del todo apto para espíritus sensibles. Para estos, mejor que ver el cisne les será emularlo, volando lejos de la sala de proyección.