sábado, 13 de junio de 2009

TERMINATOR SALVATION: DE "SALVATION" NADA


















¿Qué idea puede llevar a una productora a confiar la dirección de la última entrega de Terminator al artífice de "Los Angeles de Charlie"? Pues una y sólo una, amigos: recaudar. Y no dice Deep que haya de condenarse tal empeño. Sólo el estar dispuesto a pagar cualquier precio en pos de él. Como, por ejemplo, destrozar toda expectativa sobre la continuidad de una mítica saga con un producto de ilimitada estulticia, cuyo guión parece haber sido escrito al tiempo que se rodaba.

Si se ponen en relación los medios utilizados con el resultado, "Terminator Salvation" es, de largo, la peor película del año, apoyada en unos intragables actores (con la cara marmórea de Christian Bale a la cabeza del engendro), un guión a la altura de una redacción escolar y una dirección más gris que un día nublado. ¿Cuál es el problema? ¿Por qué astronómicos presupuestos no alimentan películas estimulantes e inteligentes, como las dos entregas previas a cargo de James Cameron? Sencillamente, porque los proyectos que hoy se llevan a la pantalla son controlados por tipejos a quienes del cine sólo les importa lo que el sufrido feligrés deja en taquilla, ajenos a un mero atisbo de respeto o admiración por el imaginario del que se valen para sus lucrativos fines.

De "salvation", pues, nada. El producto degenerado que hoy nos ocupa debe descender directamente al infierno de los bodrios, sin parada en el Purgatorio. Y es deber de quienes tuvimos la fortuna de presenciar en la gran pantalla como James Cameron daba vida en 1.985 a uno de los iconos del cine fantástico contemporáneo, el quedarse con su imborrable recuerdo y evitar que desperdicios como éste mancillen su memoria.

martes, 26 de mayo de 2009

"LAS RUINAS": PUES ESO, UNA RUINA



















"Las ruinas" es la ópera prima de un Director novel, Carter Smith. Esperemos, pues, que, tras estrenarla, dicho sujeto mude su profesión para dedicarse a alguna otra cosa, preferiblemente las tareas del hogar.

La cosa que ocupa hoy el blog se propone, en apariencia, asustar al respetable con una trama dotada de la inventiva propia de un chiste de Chiquito de la Calzada. Unos jóvenes y descerebrados yankis se embarcan en unas vacaciones en Méjico y, aburridos ya de tanta "caidita" y chapuzón, parten de visita a una pirámide azteca, para que luego se diga que no tiene uno inquietud cultural. Allí les espera, of course, el bicho malo, malísimo de turno, que, en esta ocasión, toma la forma de unas plantas carnívoras ansiosas de merendárselos en cuanto se descuiden un poquitín. Y, por si la cosa no estuviese ya chunga, los oriundos del lugar montan guardia a pié de pirámide para que nadie escape del guateque, que el sitio es yu-yu y, encima, hay que precaverse de semejante plaga vegetal, en estos tiempos que corren.

Como, naturalmente, tras media hora la cosa ya no da más de sí, el amigo Carter se decida a continuación a engordar el metraje con lo que, se supone, come el público de estos productos: casquería, progresivamente más retorcida. Treta, pues, equivalente a la del cuentacuentos que, viendo que su relato duerme hasta las ovejas, decide tirar por la calle del medio y "conmover" al feligrés más a mano con con una patada en la boca del estómago.

Tras cuarenta y cinco minutos más de vísceras y mutilaciones, el bodrio culmina, ante el alivio del respetable, del modo que ya cabía predecir una hora antes. En ese momento, las únicas ruinas que el espectador anhela ver son las de la sala de proyección, luego de aplicar a la tarea la furia destructiva que este engendro produce con su mera contemplación.

Pero no se vayan todavía, amigos, que aun hay más. Y es que "Las ruinas" es...¡la adaptación de una novela homónima!. Así que ya saben, si conocen a alguien con dificultades de colocación profesional por causa de su retraso mental, anímenlo a escribir un relato y a buscar al editor de "Las ruinas". La fama y una tirada de 50.000 ejemplares pueden estar a punto de llamar a su puerta.

Dedicado a Cocteautwin, como codamnificado.

domingo, 24 de mayo de 2009

ANGELES Y DEMONIOS: DIVERSIÓN SIN TRAMPA NI CARTÓN



















Difícilmente quien pague seis euros por ver "Angeles y demonios" saldrá defraudado de la sala de proyección. Lo que el último film de Ron Howard ofrece es justamente lo que cabe exigirle: un rato (que se extiende por más de dos horas) de sana y eficaz diversión a cargo de una cinta de ritmo trepidante y dirigida con oficio. De paso, quienes hayan paseado por Roma podrán recrear su estancia en la ciudad eterna a través de la ruta turística que el Dr. Langdon se marca en pos de dar caza a los malvados Illuminatti.

Suele olvidarse a menudo que para hacer películas hay que saber hacer cine (caso de Ron Howard). Si a eso se añaden medios y un guión entretenido (que aquí consiste en la obra homónima de Dan Brown), voila, se hace la magia y tenemos servidas un par de horas de disfrute, sin secuelas. Buena nota de ello debieran tomar las miríadas de "genios" que pululan por estas latitudes pretendiendo reinventar el mundo con sus pestiños cinematográficos a golpe de subvención.

Acudan, pues, sin temor, amigos, a ver "Angeles y demonios". Y no les importe que toda la antimateria producida o por producir en un futuro previsible no sea capaz ni de hacer estallar un mosquito, que alguna licencia hay que consentirle al bueno de Dan Brown, entre tanta conspiración, códigos ocultos y demás asuntos de análogo pelaje.

sábado, 23 de mayo de 2009

STAR TREK: EN EL ESPACIO NADIE PUEDE OÍR TUS GRITOS




















Aunque Deep nunca se haya contado entre los "trekkies", sí había profesado un cierto respeto hacia la franquicia Star Trek, como producto digno y fiel a un espíritu. Razón, pues, sobrada para jurar en arameo tras padecer el pase del insufrible bodrio estrenado estos días y perpetrado por J.J.Abrahms, que, no contento con castigarnos con sus telenovelas con pretensiones ("Perdidos" y cosas por el estilo), se lanza a calzón quitado a convertir el universo de Gene Rodeberry en una descerebrada peliculilla de aventuras juveniles que lleva al límite la paciencia del espectador desde su mismísimo inicio.

Si algo no es "Star Trek" es Star Trek. Es una parodia interpretada por una versión "teen" de los protagonistas de la saga, cuyas cotas de insensatez rayan muy por encima de la tomadura de pelo. "Star Trek" no hace gracia ni produce miedo ni genera otra emoción que un agudo cabreo que el damnificado, además, no puede, como le pediría el cuerpo, desahogar a grito pelado en plena sala de proyeción. De ahí que el lugar idóneo para su estreno (por lo de ponerse en contexto) sería el espacio exterior, donde nadie podría oír los gritos del respetable mentando a toda la familia del Director y, de paso, éste, con un poco de suerte, entraría para siempre en la órbita de algún satélite de Neptuno, en beneficio de la raza humana.

domingo, 3 de mayo de 2009

"X-MEN ORÍGENES: LOBEZNO": EL DE LAS GARRAS, SIN GARRA


















Quienes crecimos leyendo comics de superhéroes tendríamos, sobre el papel, que llevar años con una sonrisa de oreja a oreja ante la proliferación de sus adaptaciones a la gran pantalla. Obviamente no es así. Con muy contadas excepciones, el proceso ha deparado chasco tras chasco, con la subsiguiente frustración de las expectativas creadas.

"X-Men orígenes: Lobezno" se suma al carro: un director incompetente, un guión insolvente y una lacerante escasez de medios se unen para dar a luz un producto insípido y anodino, que, queriendo ser muchas cosas, termina por no ser ninguna, dejando al respetable frío como el hielo. Una única escena (la final, en la que han debido empeñar la mitad de todo el presupuesto) puede salvarse de un metraje que, en lo demás, oscila entre lo fallido y lo patético (caso del acogimiento del superhéroe como osito de peluche por un par de venerables ancianos).

Garra es, pues, lo que (en una divertida paradoja) le falta a la película del superhéroe de las garras. Y tal carencia, a modo de compensación, va a poner a sus fans auténticamente de uñas.

miércoles, 29 de abril de 2009

DRAGON BALL EVOLUTION: HABLANDO DE "BALLS"...




















Tras años de rumores por los mentideros de la red y luego de haber creado expectativas rayanas con la histeria entre los fans, Son Goku iba a hacerse carne en "Dragon Ball Evolution". Claro que si usted esperaba un solomillo de primera, váyase olvidando, amigo. El plato de hoy es esto: el menú del día de un antro de mala muerte. Y es que uno no puede ponerse a hacer adaptaciones de superhéroes con el presupuesto de un banquete de boda. Cuando en una de las escenas iniciales vemos como el tipo al que encargan caracterizar a Goku pasea por el patio de una presunta High School californiana rodeado de (atención) DOS SEAT LEON, sabemos que es ya demasiado tarde: el timo se ha consumado y los 7 euros pagados por el bodrio que veremos pasar a continuación han volado forever. El resto, un argumento escrito por un alumno de Educación Especial y unos efectos especiales casposos que duran lo que el presupuesto de producción. Así que ya saben, amigos, la única "balls evolution" que ustedes podrán presenciar en este film es la de las propias, cuya hinchazón crecerá sin cesar hasta el mismo fin del metraje.

domingo, 26 de abril de 2009

"DÉJAME ENTRAR": MEJOR, DÉJAME SALIR¡¡¡¡


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Déjame entrar", la última niña bonita de la crítica, es un nuevo intento de reinterpretar uno de los arquetipos clásicos del cine de terror, el vampiro. Aquí, el no-muerto es una niña (que parece clonada de "Pipi Calzaslargas"), los Cárpatos transilvanos se cambian por la helada Suecia de los años 80 y el tirón sexual del chupasangres se trasmuta en erotismo infantil con tufillo pederasta. Todo muy original. Y, encima, pasado por el estilo "europeo": medios escasos, lentitud exasperante y demás panoplia.

El resultado no es una película de terror, ni una comedia, ni un drama, ni un pájaro ni un avión: es la primera película infantil de estilo Dogma de la historia. Y, por ello, es fácil imaginar las dos reacciones que suscita el film: sopor, entre los niños, y cabreo, entre los mayores. Inhumano e interminable pestiño, en suma, a cargo de un Director que se nos pone estupendo.

La reacción de la crítica, la previsible. Elevando el engendro a los altares del séptimo arte le mandan el recadito a usted, pobre gusano, de que, por encontrarla insufrible, se halla a años luz de las cotas de sensibilidad e inteligencia de tales seres superiores. Claro que si tienes 12 años y problemas de bulling, te unirás a ellos en sus loas, esperanzado con la posibilidad de que una niña vampira se meta en pelotas en tu cama por la noche y se dedique, a la mañana siguiente, a fostiar inmisericordemente a los causantes de tu desdicha.