lunes, 1 de noviembre de 2010

LA RED SOCIAL: TONELADAS DE GRAN CINE

















"La red social" es una de esas rara avis que asoman, muy de vez en cuando, por la gran pantalla para demostrar que en el cine aun hay sobrado margen para tocar el cielo. De una historia trivial, el invento del "Facebook", el talentoso David Fincher saca, más que petróleo, oro puro. Una lección de guión, interpretación, música, montaje...De lejos, la mejor película del año, muy por encima de la sobrevalorada "Origen". Pasen por taquilla, amigos. La inversión merece, de sobra, la pena y les reconciliará con la idea de que al cine se va a disfrutar de historias y a maravillarse de la capacidad de unos pocos elegidos para filmarlas.

domingo, 17 de octubre de 2010

BURIED: PROBLEMA DE EXPECTATIVAS




















Que alguien criado por estas latitudes (hablamos de finis terrae) dé un pelotazo en el mundo de la pantalla grande no deja de ser ciertamente remarcable (al tiempo que muestra el latente complejo de inferioridad que aun campa por sus respetos entre los oriundos). El problema se produce cuando los abajofirmantes terminan, al rebufo de tal subidón, por perder la perspectiva y suben al Olimpo lo que está dos o tres peldaños por debajo.

"Buried" es una obra meritoria y bien resuelta, que mantiene razonablemente la tensión narrativa hasta su (previsible) final. Pero hasta ahí llegan los galones de un film nada escaso en situaciones fallidas y errores de guión. Así que notable bajo, lo que, sí, está muy bien, pero, obviamente, dista mucho de la Matrícula de Honor que, bobaliconamente, se le ha querido colgar por no poca crítica desmadrada. Quien entre, pues, a la sala de proyección aguardando ver una obra maestra, topará con un cierto chasco, claramente visible en su expresión.

Acudan, pues, amigos, sin reparos, a visionar la estimable "Buried", pero nada de creer que va a pasar ante su mirada una obra de Kubrick, que esto da para lo que da. Y por eso, a la media hora de haber salido, bien puede haberse esfumado de su memoria casi cualquier rescoldo de las desventuras del enterrado, su móvil y demás invitados al claustrofóbico espectáculo.

sábado, 16 de octubre de 2010

MACHETE: RODRÍGUEZ, A CORTAR POR LO SANO


















"Machete", último desbarre del amigo Robert Rodríguez, prueba que éste se acerca al mismo desorden mental que aqueja a Tarantino: una forma de enajenación ególatra que persuade a quien la sufre de que el público jaleará cualquier cosa que urda por el mero hecho de ser made in him. Y si ese no es aun el caso es sólo por la considerable dosis de autoparodia del producto, que evidencia que el Director mejicano no se toma exactamente en serio la función. Ahora bien, debe esperarse que un día este sujeto deje de filmar cine basura con presupuesto de superproducción e invierta los considerables medios a su alcance en algo que no exija toneladas de complicidad del sufrido espectador para evitar el pataleo colectivo tras quince minutos de metraje.

Así que, querido Rodríguez, si para algo debe servir "Machete" es para cortar por lo sano tu descenso a un infierno donde sufrirás el tormento eterno de la compañía de Tarantino. Avisado quedas.

viernes, 1 de octubre de 2010

EL AMERICANO: UN CAFÉ CARGADO, POR FAVOR

















Un asesino a sueldo (o cómplice de idem., que tanto da) va de aquí para allá, mata que te matarás, hasta que, por razones comprensibles, unos tipos le ofrecen su propia medicina. Of course, el menda se salva (caso contrario, adiós, película), busca un escondite y allí (¡qué bonito!)se enamora de una hermosa dama y le inunda el anhelo de dejar atrás su vida errante para buscar la felicidad. Si creen que esto ya lo han visto una docena de veces, no se equivocan. Pues "El asesino" no da para más. Pero la cosa es aun peor. Y es que no contento con descubrir la pólvora (si de guión hablamos), el Sr. Director nos sirve este plato recalentado diez veces al mismo ritmo que una carrera de caracoles con reuma. El resultado, del que sólo se salva un par de secuencias afortunadas, es todo un desafío a la capacidad del espectador de mantenerse despierto. Así que si se les ocurre a ustedes acudir a visionar las andanzas de George Clooney, nada de "americano": un café cargadísimo será su único aliado en la dura batalla contra el sopor que les espera durante las siguiente hora y media. Aunque si sufren problemas de insomnio, no duden en abandonarse en los brazos de Morfeo: un sueñecito reparador vale más que cuanto esta anodina cosa puede ofrecerles.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

ORIGEN: RIZAR EL RIZO


















Un buen planteamiento argumental, un Director competente y medios en abundancia son, qué duda cabe, estimables bases para construir un digno producto fílmico. Pero, recuerden, amigos, esto del cine es, además de creación, arte, o como quiera llamársele, industria. Ergo, la productora invierte una pasta y quiere, lógicamente, que ésta le retorme multiplicado por factor mayor que 1. Y ahí está la causa de los males que afligen a "Origen". El sugerente guión (que, de todos modos, tampoco es de Premio Nobel, no se crean ustedes) aportado por Cristopher Nolan a los productores no debió parecerles garantía bastante de lo que la cosa fuera a rendir el fruto debido, así que, voila, añadimos pirotecnia, efectos especiales y torzazos a go-go y listo para servir. El resultado es un producto que se disfruta con gusto, pero que por quedarse a mitad de camino entre el cine "serio" y el puro espectáculo audiovisual no llega a funcionar del todo ni como lo uno ni como lo otro. Eso sí, desconfíen ustedes de los que proclaman al film como la séptima maravilla, pues, con una alta probabilidad, el Estudio, poniendo en práctica el guión, ha debido colarse en sus sueños para infundirles tan atrabiliaria persuasión.

domingo, 29 de agosto de 2010

PREDATORS: DE "PRENA"


















Quien, in illo tempore, fue bendecido con el estreno de la magnífica "Predator" de John McTiernan habrá penado con creces aquel disfrute viendo como la franquicia se despeñaba, película tras película, hacia las profundas simas de la estulticia cinematográfica.

"Predators", estropicio perpetrado por un tal Nimród Antal y producido por el infame Robert Rodríguez (lo que, of course, supone sinónimo de cine descerebrado), marca, por ahora, el último hito de tal descenso a través de lo que no es una secuela, sino una burda copia del original de 1.987, del que, obviamente, dista unos cuantitos años luz de nada. Un guión que parece escrito por alumnos de Educación Especial, unos actores que no lo harían peor aunque se lo propusieran y unos discretísimos efectos especiales componen esta indigesta receta, sólo recomendable para estómagos que no distingan un Big Mac del pato a la naranja.

A la postre, en suma, los únicos "predators" de todo este montaje resultan ser los productores, que, terminado el visionado, habrán depredado, sin piedad, el tiempo y el dinero de los sufridos espectadores. Y como, por desgracia, las posibilidades de que una raza de belicosos alienígenas se los lleve de excursión a algún planeta remoto para jugar al paintball parecen ciertamente lejanas, prepárense, amigos, a sufrir nuevas y sucesivas entregas. Así que advertidos quedáis, terrícolas, los Depredadores volverán para hacer de la sala de proyección su reserva de caza. La presa: vuestra paciencia y vuestros cuartos.

miércoles, 4 de agosto de 2010

EL EQUIPO A: BODRIO SACRÍLEGO



















La industria del celuloide ha topado últimamente una rica mina en la vena nostálgica de quienes andan por los 30 o los 40 y se dan de bruces con remakes en la gran pantalla de sus series de cabecera cuando críos o adolescentes. "El equipo A" se suma a esa ola como el más execrable de sus exponentes. Porque la coña marinera que se gastaban Hanníbal Smith y compañía para deleite de quienes seguíamos sus andanzas allá por los 80 se transforma aquí en infame y patético remedo sin otro nexo de unión con la serie televisiva que el nombre del engendro y sus protagonistas. La cosa, con todo, se va sobrellevando (con creciente, eso sí, desilusión) hasta el momento en que el artífice del despropósito pretende dar gravedad y profundidad a los personajes. A partir de ahí, la experiencia degenera en cabreo, primero, y sopor, después. Actores horrendos, un guión más idiota que un chiste de Lepe y un Director aferrado a la idea de que la homonimia es suficiente para dar gato por liebre forman los ingredientes de este guiso mortalmente indigesto, que ojalá la justicia divina haga estrellarse en taquilla con estruendo similar al de la miríada de explosiones que, a falta de argumento mejor, nutren la mayoría del metraje de este subproducto, en mala hora nacido.